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MULTIAVENTURA PERÚ 2009 |
La aventura de Perú comienza antes de aterrizar.
De hecho, si no ha comenzado durante el viaje al aeropuerto de partida, o en el embarque, puede que empiece al sobrevolar la Amazonía.


Dependiendo de la ruta elegida por los responsables del vuelo, puede que podamos avistar, como en estas imágenes, la fusión del Amazonas (el rojizo) con el Río Negro (del color que anuncia su nombre), en las proximidades de Manaos, en pleno corazón de esta vasta selva.


Luego seguiremos avanzando hacia las fuentes del Amazonas, que nace en Perú.


Podremos ver sus muchos islotes, las pobladas charcas de sus antiguos cursos y sus muchos meandros.


Recuerda que en su mayor parte (durante miles de kilómetros), el Amazonas desciende unos pocos cientos de metros.


Tras sobrevolar los Andes (en esta ocasión las nubes no nos han permitido ver la enorme cordillera), avistamos Lima.


Lima no resulta especialmente atractiva desde el aire. Tampoco desde tierra. Casi toda la vertiente pacífica de Sudamérica es un seco desierto, a consecuencia de las frías corrientes polares que afloran en dichas costas (que enriquecen sus aguas, las llenan de vida) pero generan una banda de tierra seca, de unos 100Km. Paradójicamente, casi siempre nublada, pese a su escasa precipitación.


Lima es una enorme y abarrotada urbe, caótica. Pero con momentos y lugares muy bellos.


Si bien la mayor parte de sus edificios están descuidados y como si terminar, podemos encontrar lugares atractivos.


Recuerda que se encuentra en las costas del Océano Pacífico.


Y su litoral nos reserva bellas estampas.


Las aguas no son cálidas y transparentes. Eso habrá que buscarlo en otros lugares.


Pero rugen de vida.


Y la ciudad también es un rugido permanente. Hasta su principal río, el Rímac, lleva el nombre de "ruidoso", en quechua.


Parece que en Lima no han terminado de edificar la mayor parte de sus construcciones.


Pocas casas se muestran enlucidas. La mayoría las han dejado en puro ladrillo.


Pero algún que otro "oasis" de belleza dará descanso a nuestros ojos.


Los acantilados de los distritos de San Isidro y Miraflores, por ejemplo, que, entre otras cosas, nos permitirán hacer parapente.

Nos encontraremos bellos palacios coloniales, neocoloniales, de inspiración clásica, francesa e, incluso, árabe.

Monumentos puntuales por aquí y allá nos recordarán que esto es la capital de Perú, una enorme nación llena de contrastes.


Hasta puede que nos coincida alguna de sus paradas militares o celebraciones puntuales.

Eso sí. En cuanto llegues con tu experiencia europea, lo que más te va a chocar es modelo de transporte, y su forma de conducir.


Sus humeantes taxis ("colectivos") y buses ("omnibuses") lo invaden todo. Y lo atufan todo.


Sus "choféres" (así se pronuncia acá) parece que los hacen funcionar más a base de pitidos, que de combustible. Ya entenderás de qué hablamos, ya.


Recuerda que los pasos de cebra aquí o no existen, o no se tienen en cuenta.


Verás vehículos muy diferentes a los europeos. Algunos son trasnochadas réplicas de antiguos modelos Fiat (o Seat).


La mayoría son "carros" asiáticos, de menor coste que los europeos o los propios americanos.


Y los eternos motocarros. Pequeñas motos convertidas en taxis de tres ruedas.


Bueno, para no asustarte demasiado, volvemos a los edificios señoriales.


Que los hay, muchos y llamativos. Pero son sólo unas salpicaduras en una ciudad como inacabada.


Sus iglesias, de variados planteamientos arquitectónicos, reflejan bien la riqueza y mezcla cultural a la que nos enfrentamos.


Barranco, es distrito bohemio y artístico de Lima te sorprenderá.


Su nombre viene de ese cauce desnivelado que permitió ubicar y hacer funcionar molinos y batanes (martillos hidráulicos).


En sus cuidadas calles y rincones aún se pueden ver artesanos "parcheando" (colocando sus mercancías a la vista).


Podrás tomar algo en sus coquetos cafés y restaurantes, con vistas al mar.


No faltarán las típicas fotos de recuerdo, claro.


Aprovecha, estás en otro continente, en otro hemisferio, ante otro océano.


Sus tierras son diferentes, sus plantas son diferentes, sus gentes son diferentes.


Eso sí, quizá te encuentres "mobiliario urbano" que se te hace conocido. Una conocida multinacional te ayudará a ello.


Las obras son eternas, pues sus ritmos de trabajo son diferentes.


Hasta podrás ver estampas por allá casi olvidadas, como la de quien te limpia el calzado a cambio de unas monedas.


Su oferta de alimentos y bebidas es continua, constante, impresionante. Y barata.


No estás en Europa, pero casi todo el rato podrás ver recuerdos de que Europa invadió y sometió a estos pueblos.


Y recuerdos de lo que les costó librarse de tal yugo.


En esta ciudad fundada por un criador de cerdos huído de España buscando gloria (Francisco De Pizarro)...


se celebra todos los días su soberanía. En la Plaza De Armas, a un costado de la Catedral.


Ante su fuente monumental y sus cuidadas galerías de maderas nobles y lujosas.


Una tropa napoleónica saldrá tocando curiosas músicas.


Intentando representar la diversidad cultural de Perú.

